jueves, 6 de septiembre de 2007

ESA FRECUENTE PREGUNTA (PRIMERA PARTE)


Columna de opinión de la Secretaría Regional Ministerial de Justicia de la Región de Coquimbo, publicada el 7 de julio de 2007.


Imagen: Bahía, cerros y mezquita de Coquimbo.


La experiencia nos dice que las sanciones es uno de los temas más llamativos de la nueva Ley de Responsabilidad Penal Adolescente (LRPA). Es una afirmación con base: son casi cuatro mil las personas que han participado en las jornadas de difusión que organizamos en la Secretaría Regional Ministerial de Justicia, muchas de las cuales consultan la duración de las penas que recibirían los jóvenes culpables de ilícitos frecuentes. No es una mala pregunta. No hablamos de sanciones contra gente extraña, de otras regiones u otro país. Son las penas que arriesgan nuestros adolescentes -sean autores, cómplices o encubridores de una falta o delito-, aquellos que directa o indirectamente se vinculan con nuestro entorno, o bien, que derechamente pueden pertenecer a éste.

Las sanciones en la LRPA son nuevas y de tres tipos: privativas de libertad, no privativas de libertad y accesorias. Hoy explicaremos las primeras, ejecutadas en centros de cumplimiento de penas cerrado y semi-cerrado.

El centro cerrado se ubica en La Serena, en Las Compañías. En este recinto, cuyo perímetro es custodiado por Gendarmería, estarán los responsables de hechos graves, como homicidio, violación o robo con violencia en las personas. Serán los tribunales penales especializados los que determinarán la duración de las sanciones, hasta de 5 años de presidio para jóvenes de 14 y 15 años de edad, y de 10 años para los de 16 y 17 años. La palabra “presidio” es correcta; el centro cerrado es una cárcel, acorde a las necesidades del joven, la Constitución y la Convención Internacional de los Derechos del Niño, con infraestructura de calidad, sin contacto con adultos y con nuevos programas especiales de socio-educación, cuyo fin último es la reinserción. Pero es cárcel al fin y al cabo, con total privación de libertad. Esto es parte del cambio cultural, entender que la consecuencia de que un joven de 14 o 17 años cometa hoy un delito es una sanción penal, no otra cosa.

El centro semi-cerrado se emplaza en el centro de La Serena. Aquí permanecerán entre las 22.00 y 07.00 horas quienes hayan cometido ilícitos menos graves que los anteriores, como robo por sorpresa o robo en lugar destinado a la habitación. No es una reclusión nocturna. El régimen semi-cerrado obliga al joven a ejecutar un programa de reinserción social, un plan personalizado de actividades durante todo el día, verificado por profesionales del Servicio Nacional de Menores. El tiempo que permanezca fuera del recinto será entonces un tiempo supervisado y -al igual que el caso anterior- la duración de las penas será hasta de 5 años para jóvenes de 14 o 15 años de edad, y de 10 años para los de 16 y 17 años, modificables por el juez de garantía que controlará la ejecución de la sanción según el cumplimiento de requisitos por parte del infractor.


Marcela Muñoz Castillo
Secretaria Regional Ministerial de Justicia – Región de Coquimbo

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